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¿Cuántos de sus
pacientes le llegan a la consulta con tratamiento para
la tensión arterial que jamás han oído
hablar de la insulinorresistencia?
Muchos.
¿Y cuántos de ellos tienen insulinorresistencia
y no lo saben?
El 50%.
Tenemos a muchas personas sin tomar un medicamento que
sería parte de la solución de su hipertensión
y/u obesidad. Y no solamente de estas condiciones, también
de la hipertrigliciridemia y de los bajos niveles de
colesterol bueno, igualmente consecuencia del estímulo
de los receptores de insulina ubicados en el hígado.
Por eso el hígado graso y los triglicéridos
“made in home”. No porque la persona ingiere
grasa, sino porque tiene hiperinsulinismo por insulinorresistencia.
En la consulta veo a diario personas con tratamiento
para la hipertensión y los lípidos elevados,
a quienes nunca les han practicado el examen de insulina
basal y postprandial. Mucho menos han oído hablar
del Síndrome Metabólico, o de la insulinorresistencia.
Debemos hacer un esfuerzo por educar a nuestros pacientes
sobre esta condición que azota al 25% de los
hombres y mujeres mayores de 20 años de edad
en el mundo industrializado.
Un
comentario
La resistencia a la insulina es la mayoría
de las veces un rasgo heredado que va de la mano
con los hábitos alimentarios. Lo digo porque
es frecuente escuchar que las personas tienen resistencia
a la insulina porque engordaron. Y es verdad que
engordar empeora la resistencia a la insulina, y
que adelgazar la disminuye y hasta la puede hacer
desaparecer, pero lo que no es cierto es que toda
persona que engorda la presenta. Existen quienes
son delgados y la tienen, como también existen
quienes presentan sobrepeso sin tenerla (muchos
comedores compulsivos). No se tiene insulinorresistencia
porque se engordó. Se engordó porque
se tiene insulinorresistencia.
Aunque ambos se potencian, y aunque eventualmente
la persona que no la presenta y es obesa, de seguir
engordando la presentaría, y aunque es cierto
que de vivir 300 años todos llegaríamos
a ser insulinorresistentes - empeora con la edad
-, sólo una de cuatro personas parecieran
tener la capacidad (heredada) de tenerla antes de
los 60 años. El hecho de que existan personas
con obesidad que no tengan insulinorresistencia
– 30% - y que, además, cuando hacen
dieta adelgacen mucho mas rápido que los
que la tienen, corrigió la manera en la que
habíamos venido tratando el tema de los kilos.
Hago esta aclaratoria porque he visto cómo
muchas personas sin tratamiento se someten a un
régimen de pérdida de peso, pierden
seis kilos y luego se estancan sin importar lo estricto
que hagan la dieta. Bajaron sus niveles de insulina,
sí, pero siguen estando elevados. Lo suficiente
como para no permitir que se siga perdiendo peso.
Claro que no se puede generalizar. Muchas personas
logran seguir sin estancarse hasta corregir el problema
(de tres, una), pero un grupo muy numeroso requiere
de la ayuda de medicamentos o nutrifármacos
que lo insulinosensibilicen. Anteriormente era frecuente
pedirle al paciente todavía sin hiperglicemia
que hiciera lo propio sin medicamentos para corregir
sus valores de insulina. Se estancaba, se desmotivaba,
abandonaba la dieta y volvía a engordar.
Sin embargo, hoy el especialista reconoce el momento
a partir del cual debe o no indicarlos, esto evita
estancamientos mayores a los normales, disminuye
la "necesidad de los dulces o carbohidratos",
y le permite al paciente seguir sobre el camino
del éxito. |
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